COMERCIO Y CONSUMO ÉTICO PARA PRINCIPIANTES

Seguramente has escuchado hablar sobre el Comercio Justo o Fair Trade. Es un término que nació en 1964, en el marco de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), para promover una forma “alternativa” de comercio.

 

Mientras en el “comercio libre” o “comercio convencional” el precio de los productos/servicios varía dependiendo de la oferta y la demanda -es decir de cuántas personas desean comprar un producto y cuántos productos hay disponibles en el mercado- sin considerar las condiciones en las cuales estos se producen o venden; el Comercio Justo se preocupa por los productores y los consumidores, por que juntos fomenten la sustentabilidad económica, social y ambiental, el respeto a la cultura y tradición de los pueblos, así como los derechos humanos.

Niño trabajando en campo (El Diario de Chihuahua)

El concepto de Comercio Justo ha evolucionado mucho a través de los años. Los términos y reglas del Comercio Justo han ido variando y la lista de principios ha ido creciendo, pero también ha dado lugar a nuevos conceptos como el Comercio Ético que se basa en principios afines, sin necesariamente contar con sellos y/o certificaciones “Fair Trade”.

Día del Café, foto: https://internationalcoffeeday.org/es/

INEQUIDAD

Expandiendo la visión del Comercio Justo, el Comercio Ético se preocupa por mejorar el acceso al mercado y las oportunidades de los productores, para así transformar las reglas inequitativas en la comercialización. Pero, ¿cuáles son estas reglas inequitativas en los procesos de comercialización? Las condiciones y reglas actuales del comercio favorecen a las grandes empresas nacionales y sobre todo a las transnacionales, las cuales tienen la capacidad para producir a un bajo costo, para luego vender a un precio más alto y así obtener grandes utilidades o ganancias. Tienen además la capacidad de generar amplias campañas de promoción y publicidad,  motivando con estas el “deseo” de los consumidores por sus productos.

En esta dinámica de producción lo más importante es generar ganancias y hacer crecer las empresas, sin importar las condiciones bajo las cuales se generan dichas ganancias. ¿Qué pasa entonces con los pequeños productores, las pequeñas empresas o las cooperativas? ¿Qué pasa con aquellos que no pueden producir a gran escala o invertir en la promoción de sus productos? Éstos quedan rezagados y limitados al pequeño mercado local, lo que dificulta su capacidad para sostenerse y crecer.

Son muchos los factores que permiten que estas reglas inequitativas persistan, sin embargo uno de los factores más relevantes son los bajos costos de producción que logran las grandes empresas. ¿Cómo lo hacen? El elemento clave son los bajos salarios que pagan a quienes fabrican sus productos.

CONDICIONES LABORALES

La mayoría de las empresas con alcance trasnacional fabrican sus productos en países pobres. Las condiciones precarias en las que viven las familias y la falta de empleo, orillan a las y los trabajadores a aceptar empleos con salarios muy bajos y ninguna prestación social.  Sólo así las empresas pueden producir a gran escala y a muy bajo costo, para luego vender a precios que sean atractivos para sus consumidores finales.

Estas condiciones laborales perpetúan el círculo de pobreza y limitan las posibilidades de aprendizaje y crecimiento profesional de los trabajadores. Incluso hay empresas que con el fin de cuidar su imagen pública subcontratan a maquiladoras que ofrecen a sus empleados condiciones laborales peligrosamente cercanas a la esclavitud. En el mundo de la moda algunas marcas han sido señaladas por contratar este tipo de mano de obra. Uno de los casos más conocidos -y más lamentables- fue el derrumbe de la Rana Plaza ubicada en Savar, Bangladesh en 2013. En este edificio se encontraban 5 talleres de confección de ropa para marcas reconocidas a nivel internacional originarias de países de occidente, probablemente algunas de tus favoritas. En el incidente murieron más de 300 personas y otras mil resultaron heridas. Esta tragedia abrió de nuevo el debate sobre las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras de la industria de la ropa y sobre la urgente necesidad de generar conciencia en las y los compradores finales.

 

Colapso de Plaza Rana Plaza, Foto: Archivo Fashion Revolution

 

MEDIOAMBIENTE

Los procesos convencionales de producción de textiles y ropa suelen ser altamente contaminantes y dañinos para el medio ambiente. La industria de la moda no sólo produce contaminación, sino que además consume muchos recursos, alguno de estos no renovables.  Por ejemplo, para cada kilogramo de algodón que se cultiva se requieren un promedio de 20,000 litros de agua. Cada año se utilizan más de 70 millones de barriles de petróleo para fabricar poliéster -el material más usado en esta industria- el cual además tardará al menos 200 años en descomponerse. Esto sin contar la contaminación generada por los tintes o las emisiones de carbono que se producen durante la distribución de cada una de las prendas que compramos. Con estos pocos datos, se puede concluir que la industria de la moda en su estado actual es insostenible para nuestro planeta.

 

LA CADENA DE VALOR

En el comercio convencional suelen haber muchos actores involucrados entre el productor y el consumidor final. Estas largas cadenas de producción, distribución y venta permiten que, en ocasiones, las marcas no conozcan el origen de sus materias primas, las condiciones laborales de quienes fabricaron su producto o la cantidad de países por las que este pasó antes de llegar a su punto de venta o  tienda. Las cadenas largas obstaculizan la transparencia sobre los procesos de fabricación y distribución, disminuyendo las posibilidades de que el consumidor final conozca el origen y costo real de lo que está comprando.

En una cadena de valor (producción-distribución-venta) todos los actores involucrados deben tener una ganancia o utilidad. En las cadenas muy largas, es común que sean los fabricantes quienes tengan el porcentaje de ganancias más bajo. La Dutch Fair Wear Foundation calcula que del precio total de una camiseta tan sólo el 0.6% está destinado al salario de las personas que la fabrican, 4% para el dueño de la maquila en la que ésta se  fabrica, y 12% son utilidades para la marca que la vende.

 

COMERCIO ÉTICO

Como te dijimos antes, son muchos los factores que permiten que estas reglas inequitativas en el comercio persistan, pero tratamos de presentarte brevemente algunos de los factores más relevantes para el comercio y consumo ético. Entonces recapitulemos. ¿Qué es el Comercio Ético? El Comercio Ético no sólo se preocupa  por mejorar el acceso al mercado y las oportunidades de los pequeños productores o de que los productos se comercialicen a precios justos. Se preocupa también por que cada paso de la cadena de valor –desde la materia prima hasta el producto final que compras en la tienda- sea ético y se le da preferencia a cadenas cortas de valor sin ningún intermediario involucrado preferentemente.  Es decir, que cada actor involucrado en la confección de la prenda que vas a comprar se preocupe y ocupe de que su producto sea de calidad, que sus procesos sean responsables con el medio ambiente, respetuosos de los derechos humanos y laborales de todas y todos los trabajadores, así como de la cultura y tradición de cada pueblo y nación. En el esquema del Comercio Ético la transparencia juega un papel muy importante. Gracias a la transparencia en la cadena de valor, el consumidor ético puede conocer las condiciones bajo las cuales se confeccionó la prenda que va a comprar y puede entonces reconocer el costo, el valor real de la misma y los beneficios (ganancias/utilidades) a ser distribuidos equitativamente.

 

Se puede decir entonces que el Comercio Ético se preocupa no sólo por la calidad de los productos/servicios, sino también por la calidad de las relaciones comerciales, buscando que se establezca una relación voluntaria, transparente y justa entre productores y consumidores.

CONSUMO ÉTICO

Para finalizar, queremos destacar la importancia que tiene el consumidor en el esquema del Comercio Ético. De manera general los consumidores finales desconocemos el origen de los productos que compramos, nuestros criterios de compra se basan en la calidad y el precio, sin considerar las condiciones en las cuales se fabrican dichos productos. Si bien sabemos que como consumidores tenemos posibilidades de exigir al vendedor transparentar sus procesos de producción, distribución y venta, la gran mayoría nos hemos acomodado poco a poco a las condiciones y precios que nos ofrece el mercado, sin ir más allá. No obstante, nosotras, nosotros, los consumidores, podemos contribuir al cambio de las reglas de juego en el comercio. Podemos y debemos exigir a las empresas que sus políticas corporativas sean transparentes, podemos y debemos exigir conocer el origen de los productos que vamos a comprar, podemos y debemos exigir productos de calidad, confeccionados bajo condiciones dignas y respetuosas -tanto con las personas como con el medioambiente- y que contribuyan a disminuir la inequidad y la pobreza.

 

¿quien hizo tu ropa? Foto: FashionRevolution

 

¿Y tú, sabes quien hizo tu ropa? ¿Sabes bajo qué condiciones se confeccionó? ¿Sabes por cuántas manos pasó antes de llegar a ti? ¿Es un producto producido a nivel local, regional o nacional? Recuerda que el origen sí cuenta.

Conoce más sobre el trabajo de Impacto A.C. y sus aliados, y conviértete en un consumidor ético.

Fuentes

http://ecodes.org/noticias/la-industria-de-la-moda-y-su-impacto-eco-social#.WVPp_1PhDR0

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/04/130426_bangladesh_colapso_ropa_debate_empresas_nm

https://www.fairwear.org/

2017-08-25T20:44:29+00:00

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