Juana Santiago el pinar

Mi sueño es que las mujeres del grupo envíen a sus hijos a la escuela, que las nuevas generaciones estudien y tengan un mejor futuro.

Estoy estudiando psicología porque hace mucho tiempo que las mujeres vienen a pedirme consejo: en mi comunidad hay muchas madres solteras, los hombres las embarazaron y se fueron de migrantes, muchas tienen al menos tres hijos y regresan a vivir con sus padres para recibir ayuda. La mayoría no fue a la escuela ni tiene un trabajo, pero tenemos esperanza, porque sabemos tejer. Nos organizamos cuando una amiga de otra comunidad me contó del trabajo que hace impacto, pensé que era una buena oportunidad para que las mujeres de mi comunidad trabajaran desde sus casas con lo que sabemos hacer en el telar de cintura.

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El telar es la manera en la que nosotras hacemos nuestra ropa. Yo aprendí a tejer de mi madre y a ella le enseñó mi abuela, y a ella mi bisabuela, es nuestra tradición. Mi mamá ya no teje más porque ya no puede ver, pero enseñó lo que sabe a sus hijas mayores. Yo tengo 9 hermanas y 2 hermanos. Mis dos hermanos fueron a la escuela, porque al principio mis papás pensaban que sólo los hombres podían estudiar.

MEX México Aldama Aug 20, 2015  Foto: David von Blohn

Muchas personas en la comunidad siguen pensando de esa manera. Pero las cosas van cambiando poco a poco, en familia, mi hermana Micaela y yo decidimos estudiar, ella terminó enfermería pero decidió que quiere ser artesana porque le gusta mucho trabajar de artesana, yo ya estoy yendo a la universidad y tengo un trabajo en el que doy pláticas de sexualidad para mujeres en otras comunidades. Desde que trabajamos con impacto, nos hemos unido mucho como grupo, nos apoyamos, nos cuidamos, platicamos nuestros problemas y compartimos lo que sabemos para tejer cada día mejor. Mis hermanas mayores son las que enseñan porque tejen mejor y porque en algunas familias ya se está perdiendo la tradición, pero con la ayuda de impacto estamos aprendiendo nuevas cosas sobre diseño, sobre el valor de nuestros productos, también estamos aprendiendo a hacer nuevos productos y estamos llevando nuestro trabajo a lugares donde les gusta mucho lo que hacemos.

Ahora las mujeres de mi comunidad tienen la esperanza de que con nuestros trabajos en telar, sus hijas e hijos podrán ir a la escuela para tomar mejores decisiones y construir un futuro mejor.