«¡Mira, mira ella lleva un diseño exclusivo de Carolina Herrera!» 17 - junio - 2019 Impacto

El pasado miércoles un nuevo caso de plagio ocupó la atención nacional e internacional. Se trata de la nueva colección de la marca Carolina Herrera llamada Resort 2020, diseñada bajo la dirección creativa de Wes Gordon. La colección incluye piezas que reproducen la iconografía característica de los bordados hechos a mano en Tenango de Doria, Hidalgo, y en la región del Istmo de Tehuantepec, entre otros.

    

 

Las reacciones en redes sociales y prensa nacional no se hicieron esperar. En cuestión de horas miles de usuarios de Facebook, Twitter e Instagram se encontraban ya en un debate abierto sobre la legitimidad de la nueva colección de Carolina Herrera. Al siguiente día, tanto la prensa nacional como la internacional, habían ya recuperado el tema y buscado a la representante de la prestigiosa casa de modas para pedirle declaraciones de prensa. La Secretaría de Cultura de México, a cargo de Alejandra Frausto, comunicó su preocupación en torno a una posible situación de apropiación cultural por parte de la reconocida marca.

El tema es indudablemente complejo y tiene varias aristas. En medios ha prevalecido el análisis desde el enfoque legal (derechos de autor, propiedad intelectual, derechos colectivos de los pueblos originarios) alentado por las declaraciones de la Secretaría de Cultura, así como de los senadores Monreal y Harp. También la comunidad académica ha aportado al debate desde la perspectiva antropológica-cultural. Otros ámbitos han puesto en relevancia el aspecto económico, la retribución que merecen las comunidades por el uso de sus textiles. Miles de ciudadanas y ciudadanos mexicanos se han pronunciado a favor de la casa de modas, argumentando que ha “realzado el valor y clase” de los textiles tradicionales, mientras otras y otros han criticado fuertemente a la marca acusándola de “robar” los saberes tradicionales de los pueblos y lucrar con ellos.

Gran parte de la polémica se ha enfocado en una sola pregunta: ¿Qué hay de malo en que Carolina Herrera tome los coloridos diseños Tenangos y opte por ponerlos en un vestido strapless? La respuesta no es sencilla.

Apropiación cultural, plagio, robo, inspiración, homenaje, tributo… La acción de la marca Carolina Herrera puede calificarse de distintas maneras. Sin embargo, desde ONG impacto y #ViernesTradicional nos interesa aportar al debate desde un enfoque más: la omisión. Efectivamente Carolina Herrera “tomó” los textiles tradicionales de los pueblos originarios mexicanos y los “puso” en sus prendas. Lo que NO hizo fue contactar, visitar, conocer, consultar a las comunidades que históricamente elaboran estos textiles los cuales, además de ser expresiones artísticas y culturales propias de los pueblos, son su medio de vida. Desde esta perspectiva lo que Wes Gordon y Carolina Herrera han hecho es despojar a estas comunidades de su trabajo, su historia, cosmovisión, arte y medio de vida. La casa de modas le ha llamado públicamente “inspiración” y “homenaje” a México y su riqueza. Sin embargo, en cualquier homenaje, hasta en el más informal de todos, lo que prevalece es el reconocimiento, la mención de la/el homenajeado, su trabajo o trayectoria. Herrera ha omitido esta mención, este reconocimiento, esta muestra de respeto.

La acción y omisión de la casa de modas no puede calificarse como un simple hurto. De hacerlo se pasaría por alto la posición de poder de la que la diseñadora y su marca gozan en el ámbito internacional de la moda. Ambas, la acción y la omisión, se enmarcan en esta posición de poder que le permite tomar lo que necesita sin rendir cuentas, sin reconocer o al menos mencionar de donde o de quiénes tomó lo que tomó. El origen de aquello que la marca llama “inspiración».

Mujer muestra artesanía durante conferencia de propiedad intelectual indígena en Hidalgo.Fuente: Meli Vera.

El problema central de esta polémica de plagio está en las consecuencias. El día de mañana una fiel seguidora de la marca Carolina Herrera encontrará por la calle a alguien portando un textil original de Tenango de Doria, Hidalgo, y dirá: Mira, ella lleva una mala copia de un Carolina Herrera. Y en ese momento se concretará el despojo. El pueblo de Tenango se habrá visto finalmente despojado por completo de su expresión artística cultural única, aquella que engloba su cosmovisión, mitos fundacionales, vida comunitaria y familiar. Se habrán visto despojados de su identidad cultural que pertenecerá ahora en el imaginario colectivo a la casa Carolina Herrera. Sus textiles se comprarán en el mercado como “malas copias”, de menor calidad, sin el “valor y la clase” de los originales de Herrera. Entonces el pueblo se habrá visto despojado también de su capacidad de autogestión, de su principal medio de vida y subsistencia.

Al final serán las y los legisladores quienes elaboren un proyecto de ley que permita proteger el patrimonio cultural y artístico de los pueblos, esa es finalmente su labor y responsabilidad. No obstante, está en nosotros, la sociedad civil organizada, las consumidoras y consumidores, señalar este despojo y establecer una sanción social. No habrá más plagios por parte de Carolina Herrera, Isabel Marant, Dior, Zara y otras grandes y prestigiosas marcas, si nosotros, las y los compradores nos negamos a adquirirlos. Al fin y al cabo es la demanda la que hace al mercado. Aplaudir la colección Resort 2020 de Carolina Herrera implica aplaudir el despojo.

Si quieres conocer más sobre los 39 casos de plagio que la ONG impacto y #ViernesTradicional hemos documentado desde 2014, o quieres denunciar algún caso, visita nuestro mapa e historial de plagios en:

http://viernestradicional.impacto.org.mx/historia-de-casos-de-apropiacion-cultural-a-textiles-tradicionales/

 

Por: Redacción ONG Impacto